Frank Muñoz, director del Centro de Excelencia Ágil en NTT Data México

¿Por qué es tan difícil el trabajo colaborativo en entornos laborales en Latinoamérica? Después de varios años de experiencia trabajando en diferentes contextos (países, culturas, idiomas, husos horarios, entre otros), he detectado que donde más creamos barreras para la colaboración, es en aquellos espacios donde no hay transparencia. La transparencia en entornos corporativos se ha convertido en un hábito organizacional de relevancia debido a la cultura de la represión, del bullying laboral, de la incapacidad de aprender desde el error y el foco en el castigo. 

He tenido la oportunidad de navegar por muchas experiencias de este tipo en las que, para tratar de resolver estos comportamientos, se han creado sistemas burocráticos, procesos llenos de validaciones o hermetismo en la comunicación, afectando sustancialmente los resultados organizacionales con retrasos en las entregas, problemas de calidad importantes, etc. 

Desde mi experiencia, para trabajar en la construcción de entornos colaborativos mediante una solución que se mantenga y permee a toda la organización se debe comenzar por incluir en la estrategia de transformación organizacional un lineamiento explícito del modelo de liderazgo colaborativo a través de un planteamiento top down.

De esta forma los lineamientos del trabajo colaborativo se impulsarán desde el top management. Esta estrategia de despliegue puede hacerse con enfoque Agile, es decir, una primera versión mínima controlada con unos equipos que compartan los resultados y posteriormente se pueda propagar y escalar de manera iterativa e incremental, contribuyendo a la mejora en los resultados organizacionales.

Iniciar el despliegue de la estrategia con aquellos líderes early adopters es la clave, ya que reduce el esfuerzo de evangelización de toda la organización. Esto se debe sustentar en presentar resultados cualitativos y cuantitativos para mostrar victorias tempranas que ayuden a anclar la mejora en el desempeño organizacional.

Para que las organizaciones tengan un entorno colaborativo, deben comenzar desarrollando ambientes de confianza. Esto enfocándose en empezar en pequeños núcleos como equipos ágiles, equipos de líderes o espacios controlados para las retrospectivas centradas en el crecimiento como profesionales y como equipo e incluir estos acuerdos dentro de sus planeaciones.

Un equipo empoderado con espacios sanos es más productivo y más consciente de que lo que está haciendo aportará un valor significativo para sus clientes internos y externos.

Asimismo, es importante incentivar la transparencia en la comunicación y en la priorización del trabajo. Existen numerosas herramientas que nos permiten desplegar de manera colaborativa lo que hacemos como equipos. Aprovechemos sus ventajas, pero enseñemos a cómo obtener la información que necesitan y cómo pueden contribuir a los resultados con la información que recaban. Tener la información clara, disponible para todos es una aportación directa a la gestión colaborativa ya que todos son responsables de estar informados de lo que está sucediendo.

Finalmente, se debe tener mayor cuidado con las malas prácticas arraigadas entre los líderes.  En todo proceso de cambio es importante y necesario tomar medidas impopulares y entre ellas está el tomar decisiones por el bien colectivo. Estas acciones deben de alinearse con la estrategia y compartirse como una victoria del nuevo modelo. No hay nada más dañino para los resultados organizacionales que mantener esquemas de liderazgo negativos que se comen la estrategia en el desayuno como lo menciona “Peter Druker”.

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Si bien, estas son recomendaciones generales que dependen del contexto de cada organización, son desde mi experiencia elementos claves para desarrollar entornos colaborativos que beneficien en resultados positivos en la entrega de valor y calidad a los clientes.

Redacción
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