31 Agosto 2018

A un día de la decisión canadiense, de continuar o no formando parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la Escuela Bancaria y Comercial (EBC), realizó el panel “Un nuevo TLCAN, ¿Revolución Industrial del siglo XXI? en el que expertos en tema charlaron acerca del acuerdo bilateral, ya anunciado entre México y Estados Unidos.

Porqué renegociar el TLCAN 23 años después, cuáles son las conclusiones de la última mesa de negociación, así como sus beneficios para México y su papel en el comercio internacional, fueron los puntos de discusión entre: Enrique Zavala, Vicepresidente y Director General de la Asociación Mexicana de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM); Verónica Zepeda, Líder del Colegio de Economía y Finanzas en la EBC; Berenice Egure, Directora en Comercio Internacional y Aduanas en KPMG México; así como Eduardo Reyes, especialista en negocios globales en Bufete Internacional.

 “Con o sin tratado, México aporta el 0.6% de exportaciones a nivel mundial. Al respecto el nuevo acuerdo representa para la política interna del país, la posibilidad de la diversificación de ellas, pues pese a los tratados existentes con Europa y Japón, el primero representa sólo el 0.3% de exportación mientras el segundo constituye menos del 0.3%”, destacó Eduardo Reyes de Bufete Internacional.

“Aunque para México el TLCAN se trató una renegociación de contención, para Estados Unidos se trató una negociación de división de valor, es decir de restar en lo posible al TLCAN” agregó.

En cuanto a las conclusión derivada de la última mesa, de las reglas de origen para automóviles que aprueban el 75% de contenido de México y EU que además implican que entre 40 y 45% de ese porcentaje sean componentes donde haya salarios de 16 dólares por hora, los panelistas coincidieron en que sin duda, los costos en el sector automotriz irán a la alza y algunas líneas de producción tendrán que migrar al país vecino.

 “Los avances en la modernización del TLCAN generan certidumbre y abren una ventana de tiempo para diversificar exportaciones, aprovechar los demás tratados de libre comercio, adoptar nuevas tecnologías y fomentar la innovación”, comentó Berenice Egure de KPMG. “De los 164 países que pertenecen a la Organización Mundial del Comercio (OMC), 28% cuentan con tratados comerciales con México. Sin embargo la dependencia económica hacía Estados Unidos ha frenado distintos procesos, pues el país norteamericano representa el 83% de las exportaciones mexicanas”.

Sobre las reflexiones de como impactará la renegociación sobre el ingreso per cápita de los mexicanos, los analistas coincidieron en que, al momento, los beneficios se han visto reflejados en los empleos generados por distintas industrias.

 “Cuando se firmó el TLCAN, la apuesta mexicana estaba en las mejoras para la mano de obra, ya que es preferible tener un empleo que mantenerse de la economía informal. Bajo este escenario, existe una preocupación de los gobiernos por tratar de equilibrar los desbalances sociales que si se logra, representa una gran oportunidad para que la industria mexicana se pueda fortalecer a nivel mundial”, aseguró Enrique Zavala de Anierm.

 “Con el último acuerdo entre México y Estados Unidos, pasamos de la incertidumbre al pragmatismo vulgar, es decir la administración saliente no cedió por convicción, sino que ya existía una gran interés por cerrar la negociación” finalizó.

Considerar a economías emergentes como China para establecer acuerdos comerciales, así como la actualización en tecnología y mano de obra que mejoren la competitividad  del país en diversos sectores, son los retos en los que los representantes de sectores empresariales e industriales, coincidieron ante la aceptación o rechazo de la participación de Canadá  en el nuevo TLCAN.

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